El equilibrio de los ecosistemas depende completamente de una relación armoniosa entre los elementos bióticos y los abióticos, considerándose a cada una de las especies dentro de su hábitat de suma importancia en la función que realiza (nicho ecológico) lo que asegura el alimento para las distintas especies así como la permanencia de los distintos ciclos presentes en la naturaleza que son de suma importancia.